Pale Blue Dot
El pálido punto azul, es en realidad, el planeta Tierra visto desde 6.000 millones de kilometros, fotografiado por la sonda Voyager I, en 1990
Tiempo de lectura: 3 minutos
Pale Blue Dot
Pale Blue Dot forma parte del ‘retrato familiar’ que el Voyager I tomó de nuestro Sistema Solar a petición de Carl Sagan, quien vio la oportunidad de capturar nuestro mundo flotando en el gran océano cósmico. Se tomaron varias imágenes para incluir todos los planetas del sistema solar.
La imagen total se obtuvo el 14 de febrero de 1990, solo unos minutos antes de que las cámaras de la Voyager I se apagaran intencionalmente para conservar energía y porque la sonda, junto con su hermana, la Voyager II, no haría sobrevuelos cercanos de ningún otro objeto durante su vida útil.
Ampliación
Las imágenes
Además de la Tierra, la Voyager I capturó imágenes de Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter y Venus. Algunos miembros clave no aparecieron en la toma: Marte estaba oscurecido por la luz solar dispersa que rebotaba en la cámara, Mercurio estaba demasiado cerca del Sol y el planeta enano Plutón era demasiado pequeño, demasiado lejos y demasiado oscuro para ser detectado.
En su libro de 1994, Pale Blue Dot, Sagan rinde homenaje a la imagen relatando sus pensamientos de la siguiente forma:
La Tierra queda justo en el rayo de refracción del objetivo de la cámara. Esta es la imagen original.
Ampliación
La imagen actualizada utiliza un software y técnicas modernas de procesamiento de imágenes respetando la intención de quienes planificaron la imagen.
Ampliación
Texto de Carl Sagan
Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos a los que amas, todos a los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... es desafiada por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Quizás no hay mejor demostración de la soberbia humana que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos más amablemente los unos a los otros y de preservar y apreciar el pálido punto azul, el único hogar que hemos conocido.
- Pale Blue Dot
https://solarsystem.nasa.gov - Carl Sagan
https://es.wikipedia.org


