Camí

Jesús Jato

Un hospitalero peculiar del camino del francés que se identifica con ayudar a cambio de nada.


Tempo de lectura: 4 minutos

El albergue

En las dos veces que hemos hecho el camino Francés, hemos pernoctado en el Ave Fénix y en ambas ocasiones hemos salido con una experiencia inolvidable que refleja el autentico espíritu del peregrino.

El inicio de todo

“Siempre, el día de Navidad, se ponía en la mesa del albergue un plato para el peregrino que va a llegar, por si alguno venía. Y siempre llegaba alguno”, relata, muy emocionado, Jesús Arias Jato, uno de los míticos hospitaleros, quizás el más auténtico, del Camino de Santiago. Un año llegó una mujer inglesa, Allison, el día de Nochebuena, una peregrina con la que cuajó una gran amistad posterior. “Al entrar, pidió para dormir. Y le contesté que aquí no podía, si no venía a cenar con nosotros, con mi familia, porque ya está la mesa puesta. Cuando vio su plato se quedó alucinada”.

Fue un 10 de mayo de hace 82 años cuando su abuelo invitó a los peregrinos a castañas, que le cantaron el 'mayo', tradiciones hoy casi desaparecidas. “Y todo porque había nacido su primer nieto”, exclama entre risas. “No me acuerdo de la hora que era porque estaba preocupado en nacer”, ironiza. “Debió ser al amanecer. Mi pobre madre, con los disgustos de la Guerra Civil, no tenía leche. Y me pusieron a mamar en la burra”. De eso no se enteró hasta que cumplió los seis años.

Explica que poner en marcha el establecimiento fue una tarea larga y difícil. “Me tiré 14 años para conseguir los permisos para hacer la obra hasta que demostré que aquí estaba el primitivo hospital de peregrinos del siglo IX. Luego tardé otros siete años en construirlo, 21 años en total para verlo hecho“, señala, indicando que contó con la "ayuda" del apóstol Santiago. “Hice la peregrinación de Roma a Santiago en bici para pedirle que me aprobaran los planos y cuando vine tenía una carta de que me lo habían concedido. Yo creo que si algo se pide con fe se consigue“.

Curiosidades

El dueño del "Ave Fénix" tiene una estantería de libros con un registro de peregrinos: “Debo tener unos 1000 libros con 5000-6000 peregrinos cada uno”. Entre los famosos que durmieron en el Camino recuerda a la actriz y cantante Shirley Maclaine o también la Infanta Cristina que tenía una habitación reservada en el Parador, “pero se quiso quedar aquí”.

Tiene la certeza que se quedará acogiendo peregrinos “hasta que el de arriba diga algo”. Jesús Jato es el Camino de Santiago, a sus 82 años pocos atesoran tanto conocimiento sobre el Camino y por encima de todo tanta experiencia.

Antes del albergue actual ya en su familia acogían a peregrinos: “Mi abuela metía en casa a los peregrinos, siempre hemos tenido en casa a alguien”. “La hospitalidad es acoger a toda persona que lo necesite: transeúntes, no transeúntes o millonarios”

El incendio

"Yo he trabajado de muchas cosas en mi vida. He hecho de todo, hasta he sido capuchino durante cinco años. He sido chófer, transportista de tres camiones de servicio público y luego, comercial de plantas y flores. Tenía varios invernaderos y en uno de ellos dormian los peregrinos, hasta que me lo quemaron."

El 18 de abril de 1990 un incendio devastó el albergue y peregrinos de todo el mundo volvieron a Villafranca para devolver tanta generosidad recibida de manos de su carismático propietario, Jesús Jato, para construir el albergue, con piedra, madera y otros  materiales reutilizados.

Dice Jato que el albergue que ahora gestiona en Villafranca del Bierzo no tiene fecha de fundación "porque ha existido toda la vida, desde que mi abuela y antes ya mis bisabuelos acogían a los peregrinos". Pero el nuevo albergue tiene 30 años. El nombre de Ave Fénix viene por la lagendaria ave que renace de sus cenizas, como el albergue de Jato.

El que a mí quiso quemarme,
otra vez se confundió,
será como el Ave Fénix,
será un refugio de amor,
será lo que nunca muere,
será energía de Dios.

Jesús Jato

La pandemia

En 2020 ha alcanzado su culmen para llegar a Santiago con una pareja de burros tirando de un carro adornado con tradiciones charras y cedido por otro mítico del Camino, el cura Blas Rodríguez, de Fuenterroble de Salvatierra.

“En el fondo, la pandemia ha venido bien, porque el Camino ahora volverá a ser auténtico, porque se estaba convirtiendo en solo turismo. Es algo más, es espiritual, sentir la energía cósmica, la de la tierra, la compañía... No hace falta negocio siempre. Vivimos al día. Es como una limpieza para que la gente venga en el sentido más espiritual. Es sagrado”

La situación actual

"Por amor al Camino" es un programa de acción cultural que Jesús Jato e Irene García-Inés, artista plástica y agitadora cultural, fundadora del laboratorio cultural La Maya Lab, están llevando a cabo con el objetivo de ayudar "a mantener a flote la esencia del Camino como una aventura de autoconocimiento, trascendencia y libertad", según sus palabras.

Jato "es una de las personas que más ha hecho por el camino", uno de esos hospitaleros de vocación, apuntan sus amigos que le ayudan a impulsar la iniciativa. La petición está destinada a adaptar el albergue y la cocina cuanto antes" y disponer de espacios al aire libre, con separación, ajustados a los protocolos. Según explica Jato, "estamos en ello pero faltan fondos para crear zonas exteriores y así poder cumplir con la normativa y poder acoger peregrinos cuando vuelvan a venir. No existen ayudas oficiales para este tipo de establecimientos no turísticos".

Actualmente "estamos totalmente con el agua hasta el cuello, el año pasado cerrado, este año menos todavía, pero siguen pasando los recibos, siguen pasando los impuestos, me han embargado la cuenta para cobrar de ahí no sé muy bien qué, a una ONG que estamos de apoyo al peregrino, siempre consagrados al peregrino", explica.

Jesús JatoJesús Arias Jato (en el suelo), a su llegada a la Plaza del Obradoiro. (Miriam Chacon / ICAL)

Recuerdos

Durante todos estos años han pasado todo tipo de peregrinos. Recuerda que un día llegó un peregrino "muy cansado" y decidió darle un masaje para aliviarle. "Me di cuenta de que ocupaba un cargo muy importante y noté que estaba muy preocupado, y se lo dije. Entonces, se echó a llorar», rememora Jato, quien explica que el caminante era el ministro de Justicia de Brasil y que "los americanos" querían que les cediera un terreno en el Amazonas, por lo que estaba recibiendo "amenazas por teléfono y ofertas de hasta cien millones". "Ni quiero que me maten ni quiero el dinero, yo quiero a mi país, me dijo", recuerda Jato, que le aconsejó "decir que no" y que el ministro le invitó luego a su casa.

Referencias
Somos una pareja (y también somos el equipo Ovelleta) que nos gusta hacer senderismo y unos enamorados del Camino de Santiago. Además siempre llevamos a nuestra mascota cuando hacemos una salida. Nos puedes encontrar en:
 
 
 
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