Llegada
Llegamos a Vilamaniscle desde Peralada por la GIV-6032 y dejamos el coche en el aparcamiento que hay en la entrada de la villa. Como la ruta comienza aquí y atraviesa el pueblo hasta la parte superior, se puede ir en coche y ahorrar la subida.
La ruta
Así que atravesamos el pueblo hasta la urbanización Albera y donde están las casas de colonias Tramuntana, comienza nuestra pista. La verdad es que no tiene pérdida y ya, desde este punto se puede ver nuestro destino como unas rocas blancas en lo más alto de la montaña que tenemos enfrente.
Seguimos la pista y pasamos por delante de un indicador que marca la senda que lleva a los dólmenes. Hay un trecho y ya lo haremos otro día. Continuamos hasta llegar al depósito, donde giramos a la izquierda para empezar la bajada. Pasamos por el Mas de Baix donde podemos ver las vacas.
Siguiendo la pista cruzamos el valle para empezar la subida por la vertiente sur y la pista nos llevará directamente al monte. Como hace tiempo que no hemos realizado entrenamiento, la subida continuada se hace un poco pesada pero vamos avanzando. A medida que vayamos subiendo el paisaje va mejorando.
Cuando hacemos la curva a la derecha para pasar al otro lado de la montaña, empezamos a tener vistas de la zona litoral. Cada vez tenemos más cerca de la cima pero se hace largo.
Finalmente llegamos al cruce donde suben los caminos que vienen de la costa. Hay unos indicador que nos muestran el camino a la cima. Podemos hacerlo por un sendero que sube directamente o podemos seguir la pista, más suave que da la vuelta a la cima en espiral. Nosotros vamos por la pista.
La cima
En el cm encontramos una casita de vigilancia por los incendios y el vértice geodésico, de acceso complicado. Hay una impresionante vista de la llanura ampurdanesa y Llançà, Colera y Garbet.
Por la bajada deshacemos todo el camino hasta llegar de nuevo a la villa de Vilamaniscle, ahora, ya de bajada y de reponer fuerzas, todo es más ligero.