Cascada de colores
Isla de La Palma
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Episodio 5
Nos dirigimos hacia Los Llanos y buscamos la Calle de la Villa que nos lleva a realizar un descenso por el Barranco de las Angustias hasta llegar al aparcamiento de la Villa donde dejamos el coche. La carretera es estrecha, con fuerte descenso y curvas de 180 grados. Una vez en la zona de aparcamiento, en el fondo del barranco, todo es plano e iniciamos el camino.
El barranco
Adentramos por el barranco caminando por la fea de piedras siguiendo las curvas que hace la base del torrente. Seguimos por collados de piedra pulida, muy emocionantes, hasta que llegamos a puntos donde se hace muy difícil seguir. Por suerte, existe el PR marcado que te permite desviarte un poco por gana altura y bordear los obstáculos naturales y volver al fondo del barranco.
La Estrechura
Uno de estos puntos es La Estrechura, donde tomamos el PR para subir y seguir paralelamente al barranco pasando por el Morro de la Era. Así vamos siguiendo hasta llegar a una zona donde se hace más ancha y aumenta la extensión plana de la fea del torrente. Hay una especie de construcción que parece encauzar el torrente que llega bajando con intensidad por la izquierda del barranco.
Con alguna dificultad conseguimos cruzar el río, sin mojarnos para seguir hacia arriba. Poco a poco, el torrente va adquiriendo un color naranja que se hace cada vez más intenso. Llega un momento en que el barranco se divide en dos vertientes: a la izquierda hay cascada con bastante agua, a la derecha continúa el torrente naranja, unos metros más y llegamos a la Cascada de Colores.
La cascada
La entrada a la sala donde se encuentra la cascada es un poco complicada porque hay que subir a través del torrente pero vale la pena ver los colores de la pared por donde baja el agua.
Después de tomar fotos, tocar el agua y comer algo, volvemos deshaciendo todo el camino. Aunque vayamos a buen ritmo, cuesta hacer las subidas y bajadas del PR para salvar los obstáculos naturales, pero las vistas de la Caldera de Taburiente, desde el interior son la mejor recompensa.